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La construcción, no cabe dudas, ha sido el motor que impulsó el crecimiento, luego de la crisis del 2001. Tanto en la obra pública, como en la privada. Por todos es conocido el gran efecto multiplicador de la construcción, por cada peso invertido, se generan demandas adicionales del 80% en las actividades e industrias que están vinculadas (cemento, cerámicos, comercio, transporte, etc.).
Esta industria es la actividad que más rápidamente genera puestos de trabajo para determinados sectores, y es la base para reducir tanto la pobreza como la indigencia.
En Córdoba particularmente, durante mucho tiempo, la obra privada fue el motor fundamental de dicho crecimiento. Si bien se llevaron adelante un sin número de obras públicas, el gran crecimiento vino de la mano de la obra privada.
Tengamos presente que en nuestra provincia aún no se ha terminado de ejecutar el Plan Federal 1.
Con respecto al programa de 12.000 viviendas para sectores vulnerables, por los atrasos y otros inconvenientes que se fueron dando en su marcha, no se llegó a dicho número.
Hablando de Federal 2, rebautizado Hogar Clase Media, aún estamos esperando.
Con respecto a los planes de vivienda, hay que mencionar algo, que para nosotros, como gremio, es preocupante, un porcentaje importante se llevan adelante por Administración Municipal, por lo que los trabajadores muchas veces están en negro, dado que se inscriben algunos contratistas que son los que le facturan al municipio, pero los trabajadores no están inscriptos.
La relevancia que la industria de la construcción ha tenido en la transformación que ha experimentado nuestro país en los últimos años, ahora, más que nunca, deberá continuar con su rol de motor de la economía en un contexto que hoy se presenta con tanta incertidumbre.
Todos los anuncios tanto a nivel provincial como nacional, parecen estar en sintonía con esta concepción, motorizar la industria de la construcción debe ser una política de estado.
Este año ha sido particular, tanto acontecimientos internos (crisis del campo) como externos (crisis financiera internacional), han contribuido al estancamiento y/o paralización del crecimiento del sector.
El crecimiento de la actividad durante los primero 10 meses del 2008 fue de entre el 4 y el 5%.
Cemento: al finalizar el año se registró el mayor consumo anual hasta el presente. 10 millones de toneladas de cemento.
Pero estos indicadores debemos confrontarlos con otros:
- la caída interanual en el nivel de empleo. Por ej. En septiembre 5,5%.
- Alrededor del 90% de las empresas inscriptas en el IERC son Pymes.
Esto nos hace plantearnos la urgente necesidad de desarrollar políticas que permitan conservar los puestos de trabajo y generar ventajas financieras y crediticias para las empresas.
En Córdoba llevamos perdidos en estos últimos meses aproximadamente 4.000 puestos de trabajo formales, a lo que se agregan los puestos de los que no disponemos estadísticas pero estimamos que son similares.
Considerando los anuncios y presupuestos provinciales y nacionales, con incrementos sobre los vigentes, nos permite proyectar que la obra pública continuará de manera activa lo que beneficia al sector.
El tema es la obra privada, dado que se ve una fuerte reducción. En algunos casos paralización de obras y en la mayoría disminución que estimamos entre un 40% y 50% del ritmo de obra, con la consecuente pérdida de puestos de trabajo, la cual varía notablemente en cada obra. La compra de unidades se ha frenado. El dinero que el campo generaba y se volcaba a la obra privada ya no está. Ni hablar de las líneas de créditos hipotecarios que si bien existen (caso de la línea de créditos del Banco Provincia de Córdoba), para la mayoría son inalcanzables o muy caros.
A nivel nacional, las obras se planifican centralizadamente y se ejecutan de manera descentralizada por medio de las provincias, municipios y organizaciones sociales. Pero esa ejecución debe ser equitativa en todo el país.
Lo que pase con los precios internacionales de nuestras exportaciones es fundamental. En los últimos años la expansión económica se vio favorecida por los altos precios internacionales de nuestras exportaciones, que hicieron que esos recursos se volcaran mayoritariamente a nuestra industria, a través de la obra privada, (country, barrios cerrados, edificios corporativos, edificios de viviendas, etc.) y que no se requiriera financiamiento externo.
A modo de confirmación de lo que hemos expuesto, transcribimos algunas palabras de nuestro Ministro de Economía, que confirman nuestra postura, pero a su vez nos preocupa la forma en que plantearan su solución, si es que se llega a la misma.: ...” la inversión privada sigue siendo el componente más significativo de la inversión interna total, con una participación superior al 80%.”
"Me parece que el país todavía no dispone de mecanismos financieros suficientes para permitir que amplias franjas de la población puedan acceder a su vivienda propia, por afuera de los programas oficiales”.
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